El Generalife, junto con la Alhambra, goza de la categoría de Patrimonio de la Humanidad, es una villa rural construida entre los siglos XII y XIV. Los reyes musulmanes disfrutaban del Generalife como lugar de descanso.

El Generalife está situado fuera del recinto amurallado de la Alhambra, en la ladera del Cerro del Sol. Consta de un núcleo residencial, cuatro grandes huertas y pastizales.

Visitar el Generalife

La visita al Generalife se inicia en el Pabellón de Acceso de la Alhambra. Para llegar hasta el Pabellón de Acceso disponemos de diversas alternativas que te mostramos a continuación:

– En vehículo privado, teniendo en cuenta que no está permitido acceder desde el centro de Granada. Deberás hacerlo por la ronda sur de la ciudad, dirección a Sierra Nevada. Se llega al aparcamiento del monumento siguiendo las indicaciones que encontrarás.

– En autobús urbano líneas:

  • C3 (Alhambra – Plaza Isabel La Católica).
  • C4 (Barranco del Abogado – Cementerio – Plaza Isabel la Católica).

– En el Tren Turístico «Granada City Tour».

– A pie:

  • Cuesta del Realejo, desde la Plaza del Realejo.
  • Cuesta de los Chinos, desde el Paseo de los Tristes.
  • Cuesta Gomérez, desde la Plaza Nueva.

El Palacio del Generalife tiene un límite de aforo por lo que la visita está controlada mediante pases horarios. Las modalidades de acceso son diversas y es muy recomendable adquirir las entradas con suficiente antelación si quieres asegurarte la visita.

Jardines Nuevos y Paseo de los Cipreses

Desde el Pabellón de Acceso llegamos al Generalife por los Jardines Nuevos y el Paseo de Cipreses.

Los Jardines Nuevos o Jardines Bajos se diseñaron y construyeron entre 1931 y 1951, interpretando el jardín musulmán. Para ello se hace uso de acequias en crucero, calles limitadas por tupidos setos de cipreses, arquerías de rosaledas y una pérgola abierta hacia la Alhambra y la ciudad de Granada.

Palacio del Generalife

Por los Jardines Nuevos llegamos al Palacio del Generalife atravesando el Patio del Descabalgamiento. Aquí encontramos un banco para desmontar de las cabalgaduras y dos naves laterales.

Ascendemos a un segundo patio por el que accedemos al palacio atravesando una pequeña portada. De aquí, por la escalera entramos en el área doméstica del palacio.

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Patio de la Acequia

Alrededor del Patio de la Acequia se distribuye el palacio. Aquí encontramos la Acequia Real con una fuente baja que, junto a la interrupción del jardín, insinúa una estructura de cruz.

La Acequia Real es una construcción nazarí que trae agua desde una presa situada a 6 km de la Alhambra. Llegaba hasta el Generalife y se distribuía a la Alhambra.

Los caños que adornan el Patio de la Acequia son del siglo XIX.

El corredor lateral, abierto al paisaje, es un añadido de la época cristiana. En un principio era un muro cerrado, con una única abertura al paisaje, que le daba el carácter intimista propio de los jardines interiores.

El mirador central se caracteriza por las ventanas bajas y está decorado con yeserías. Las ventanas bajas son propias de la arquitectura nazarí y permiten disfrutar del paisaje mientras se está sentado. A las yeserías originales de la época de Muhammad III (principios del s. XIV) se les añadieron otras de los tiempos de Isma’il I (1314-1325).

En este patio la edificación dominante es el Pabellón Norte.

Pabellón Norte y Sala Regia

Atravesando el pórtico de cinco arcos del Pabellón Norte llegamos a la Sala Regia. Esta sala está sobriamente adornada con yeserías, ventanas con celosías (tacas) y mocárabes. La sala está rodeada por alcobas enmarcadas por arcos.

Mirador de Isma’il I

Tras la Sala Regia encontramos esta estancia adornada con yeserías, tacas y un hermoso techo artesonado.

Patio del Ciprés de la Sultana

Continuando por la alcoba lateral derecha de la Sala Regia ascendemos al Patio del Ciprés de la Sultana.

Este patio es el resultado de una intervención realizada en el siglo XVI sobre el que fuera baño del Palacio. La alberca está alimentada por la Acequia Real y fue remodelada en el siglo XIX.

Escalera del Agua y Mirador Romántico

Por la Puerta de los Leones, llamada así por los leones que coronan la puerta, se accede a la Escalera del Agua que nos conduce a los Jardines Altos, donde hubo una mezquita.

Escalera del Agua

Esta construcción es una ingeniosa solución que crea un ambiente caracterizado por la tranquilidad y la frescura. Se trata de una escalera que salva una importante pendiente. Cada cierta distancia dispone de unos descansillos circulares con fuente. Los pasamanos de la escalera son sendas conducciones de agua, a la vista, fabricados con materiales muy sencillos (tejas invertidas, ladrillos y cal).

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La escalera cuenta además con una bóveda de laureles que le dan sombra.

La finalidad de las fuentes y conducciones de la Escalera del Agua sería la de permitir las abluciones previas a la oración de quienes se dirigían al oratorio situado en el alto donde, actualmente, se encuentra el Mirador Romántico.

Mirador Romántico

Esta construcción neogótica del primer tercio del siglo XIX se encuentra en el punto más alto del paraje del Generalife.

A falta de datos arqueológicos, el Mirador Romántico se supone que está construido sobre los restos del oratorio anejo al Palacio.

Las vistas que ofrece este mirador son de singular belleza.

Jardines Altos del Palacio

Desde el punto más elevado del Generalife, suavizan la orografía original mediante el uso de paratas (pequeños bancales) en las que se crearon jardines de singular belleza con profusión de fuentes y surtidores de agua.

En los Jardines Altos podemos observar la transición de las artes paisajísticas entre la edad media y el renacimiento.

Descendiendo por la escalera provista de pérgola llegamos al jardín inferior donde podemos disfrutar de las vistas desde el mirador situado sobre el Patio de la Acequia.

Al final de este jardín nos encontramos con el Área arqueológica de la Casa de los Amigos y nos adentramos en el Paseo de las Adelfas.

Paseo de las Adelfas

Este paseo está construido, a mediados del siglo XIX, sobre el muro de separación de los bancales de las huertas y nos conduce hacia la salida del Generalife.

Al inicio del trayecto se conserva uno de los ejemplares más antiguos de Arrayán morisco.

Al final del recorrido por el Paseo de las Adelfas, nos encontraremos con la bifurcación del Paseo de los Cipreses. Cualquiera de los dos caminos nos conducirá al Pabellón de Acceso donde se termina el recorrido.

Para terminar, nos permitimos recomendar una visita pausada al conjunto monumental de la Alhambra y Generalife. Solo así podremos admirar toda la belleza que encierra.